Hace ya tiempo que me he sentado a ver los toros desde la barrera y veo como se va cumpliendo todo lo que me imaginaba que iba a pasar. Pasaron las elecciones y el pueblo soberano eligió al PP como alternativa al PSOE. ¡Menuda alternativa, si PSOE y PP la misma cosa es!
El PP tomó como primera medida el subir los impuestos... para el pueblo. El inútil senado sigue costando un dineral y sus inútiles senadores siguen cobrando sus sustanciosos sueldos y dietas. Creo recordar que España es uno de los pocos países de Europa que mantiene este ente tan demagógico y burocrático. Que yo sepa los políticos no se han bajado sus magníficos sueldos ni se han suprimido sus privilegiados complementos salariales. Tampoco he leído que los partidos políticos y sindicatos se autosufraguen con sus afiliados.
El siguiente paso del PP ha sido una reforma laboral que era evidente las directrices que tendrían pues ya con el PSOE se dió el primer paso de bajar el sueldo a los funcionarios, medida que ha afectado a los grupos salariales que menos cobran y la cosa ha resultado bastante bien. Les bajan el sueldo, trabajan más, encima no protestan y la ciudadanía española está muy satisfecha porque se joroban los funcionarios. Ya dije que se estaba sentando un precedente muy peligroso y así ha sido. La nueva reforma laboral "flexibiliza" la capacidad de las empresas para bajar los salarios, despedir por "causas económicas" y el encadenamiento de contratos temporales y en prácticas, entre otras lindezas... Esta es la reforma laboral que el PSOE había ya prefijado y dejaron en stand by a sabiendas que era una medida impopular y que el PP iba a ganar.
Como cuando el río suena es que agua lleva, a los funcionarios este año les han vuelto a bajar el sueldo, aunque esta vez de una forma maquillada; el complemento de antigüedad pasa de trienios a quinquenios y se baraja la posibilidad de eliminar parcial o totalmente las pagas extraordinarias de verano y Navidad. ¡Qué bien! ¿verdad? Cuanto se alegrarán los españolitos de a pie cuando vean que a los funcionarios les diezman sus condiciones laborales sin darse cuenta que es la antesala de lo que nos espera a los demás.
Y ahora aparecen los sindicatos, que han estado callados como putas (y nunca mejor dicho) ante las reformas laborales de septiembre de 2011 que realizó el PSOE, ahora dicen que van a hacer una huelga general. A buenas horas mangas verdes... Y, de todas formas, qué huelga más rara que hasta el propio Presidente sabía hace ya 12 días que se iba a convocar...
Pero la realidad es cada vez más cruda y cruel. La semana pasada me comentaba una compañera que había ido a Sevilla y había visto un cartel en el cuál un señor que se ofrecía como albañil, chapús, camarero o lo que fuese a cambio de comida. Ya la gente no se ofrece para trabajar por un salario sino por alimentos; los comedores sociales no dan abasto, los excedentes de la CEE que reparten la Cruz Roja a los desfavorecidos están agotados; involucionamos, retrocedemos y el pueblo comienza a pasar HAMBRE.
Me pregunto si llegará un día en el que algún político del PP-PSOE (la misma cosa es), ésos que van en sus fantásticos coches oficiales, se fijen más allá de sus ventanas tintadas en lo que ocurre en la calle y le pregunten al conductor por qué la gente es tan desgraciada y éste le responda: "no tienen pan para llevarse a la boca". ¿Replicará con aquello de "si no tienen pan, que coman pasteles (S’ils n’ont pas de pain, qu’ils mangent de la brioche)" o con un "si no tienen pan que pidan un subsidio y un vale para el comedor social"?
A estas alturas considero culpables de la ruinosa situación que padecemos tanto al binomio PP-PSOE junto a los sindicatos como a todos los españoles que les votan.
P.D.: Por cierto, ya que he mencionado la presunta anécdota de María Antonieta en ciernes de la Revolución Francesa, ¿no resulta paradójico que el presupuesto de la actual república francesa sea el más caro de Europa con 113 millones de euros, más del doble que la monarquía más cara que es la británica con un presupuesto de 50 millones de euros? ¡Qué cosas! Del nombramiento de Zapatero como consejero de Estado (70 mil euros anuales, además de su pensión vitalicia) hablamos otro día. O mejor, no, no hablamos.





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